He aquí la odiada lanza
te la dejo a cambio de un minuto de amor
su acero desgarra la luz como la noche
adórnala si quieres con tus cabellos
que son iguales a las plumas de la arrugada arpía
Entonces al fin creeré que hay alguien
que pueda darme paz con su hambre
dentro de su feroz vientre encontraré mi calma
Sonríeme
y crece en mis piernas como la hiedra
bebe de mi debilidad más desastrosa
y al final de mil caminos estarás a mi lado
degustando la copiosa cena de la nada
sábado, 24 de febrero de 2007
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