Una máquina
dos máquinas
tres máquinas cuadrúpedas insondables
sin ojos a los cuales mostrar sumisión
De algún duro acero sus cuerpos sus sombras
aplastan los alaridos de un solo paso
dejando por doquier huellas rojas
Suenan como fracturas de hueso
retumban calle a calle urbe a urbe
refulgen como diamantes como cometas
En uno de los titanes metálicos
ríe un hombre de sangre ambigua
observa lame complacido el caos la destrucción
a ese hombre desbastador le temo
dos máquinas
tres máquinas cuadrúpedas insondables
sin ojos a los cuales mostrar sumisión
De algún duro acero sus cuerpos sus sombras
aplastan los alaridos de un solo paso
dejando por doquier huellas rojas
Suenan como fracturas de hueso
retumban calle a calle urbe a urbe
refulgen como diamantes como cometas
En uno de los titanes metálicos
ríe un hombre de sangre ambigua
observa lame complacido el caos la destrucción
a ese hombre desbastador le temo
aunque soy yo mismo en un sueño

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