Fuiste mariposa azul
entre mis ojos y el mundo
pero ahora
estas bajo ninguna piedra
Dulce vino tu recuerdo
ebriedad para el sentido común
Mariposa azul cielo
que el otoño hizo oruga
no aguanto ya tu existencia
ese arrastrarte en mi piel
esa picazón insoportable
Nació primero la huella
ahora crece como una herida
y se morirá
como una anciana cicatriz
II
Guardo tus caricias
entre las hojas de un libro
y bajo mi almohada
ahí donde me canso de reconstruir
el mundo y a mí mismo
Yo no puedo como Vallejo
sufrir con todos los hombres
o sentirme cómplice
de ese dolor mundial
Yo solo sufro
por la tardes en que tapas
al sol con uno de tus dedos
por las tardes en que veo
tu sombra sin que este tu cuerpo
III
Tu boca
pequeño sol
mi boca
coleóptero imaginado
No extraño palabras
ni mucho menos promesas
extraño la humedad estelar
de ese astro rojo
extraño su luz abrumadora
que dio vida a mis planetas
Cuerpo galáctico y celular
agujero negro en mi memoria
IV
Todo lo que me gusta de vivir
se resume en ti
Estoy medio gris
estoy medio azul
estoy medio niño
estoy medio anciano
Todo está a medias sin ti
V
Quiero hacerte sentir culpable
del vaivén de las nubes
del ronquido de mi televisor
del rumor confuso de la noche
de este latido que duele
del bullicio de la ciudad
del volar hartante de las moscas
de este suspiro permanente
Y realmente amor mío
eres inocente de mí y del mundo
VI
La imaginación
arácnido en mi cráneo
manipula tu aroma a vainilla
niño en medio de una lluvia de caramelos
eso soy cuando me atrapa tu mirada
Cómo pedirle al océano
que se olvide de sus orillas
Cómo me hago entender
que ya no beberé de tu boca
VII
Cuando no estás presente
me siento encerrado en todas partes
entre los barrotes omnipresentes
de tu ausencia que atrapa
De tanto pensarte
el mundo se encoge a tu nombre
y yo animal claustrofóbico
estoy solo y contigo
sin ti y conmigo
VIII
Canción de sirena
en donde no hay mar
este lápiz que como un dedo
te toca mientras escribo
Simetría exacta de luciérnaga
en donde no hay obscuridad
este papel que como una lengua
te saborea mientras creo
Vuelo de exhausto albatros
en donde no hay altura
este reloj que como un corazón
te late mientras envejezco
IX
Alla afuera tinieblas
aqui dentro claro de luna
el niño del hombre
escarba frenético en tus costillas
pretende raptar la lluvia
la catarata de tu cuerpo
Alla afuera viento gélido
aqui dentro fuego epitelial
el niño del hombre
vierte su ácido bucal
en tu último candado
en tu último reducto
X
Hablo con el cielo azul
moteado de nubes
con las extructuras de cemento
tan pensativas en su ladrillo
con los postes de luz
que me señalan el universo
con las aceras de las calles
que sueñan mil pasos idos
con mis zapatos viejos
cansados de los mismos lugares
con mi lapicero rojo
del que emanan lágrimas y risas
con este papel cuadriculado
que como el tiempo se lleva todo
Hablo de ti con todos ellos
XI
Hay una canción
una melodía particular
que suena como un corazón
en todos los rincones
Esa canción
timbre de una puerta abierta
presencia de alguien ido
Esa canción
silencio de tu voz
tronar de tu silencio
carcajada de tu tristeza
lamento de tu alegría
Esa canción
la escucharé hasta el final
XII
Jala el gatillo
hada oscura de neón
si lo azabache puede iluminar
es cuando me besas con pasión
Espero envuelto en llamas
tu disparo que me devolverá al infierno
En el juego del existir
siempre sacas la carta más alta
hasta el azar confabula a tu favor
Jala el gatillo a prisa
hada negra de neón
te doy mi alma mil veces
por un segundo de tu sombra
XIII
Las paredes de mi casa
son tus labios
su techo el firmamento
y el piso tu cuerpo
El mobiliario de mi casa
son tus brazos y tus piernas
no necesité nada más
La noche entra por las ventanas
y sale por tus poros
el día husmea por las rendijas
pero se rinde contra tu piel
La puerta de mi casa
es tu vientre de caoba
hoy espero encontrarla cerrada
XIV
De improviso
palmada que sorprende en el hombro
araña que se descuelga a la vista
asombra tu recuerdo casi rojo
Con las manos fecundas de mi fantasía
moldeo tu cuerpo en mis adentros
en yeso en sangre en deseo
Cojo el teléfono alucinado
lo suelto violento nervioso
como al insecto capturado en la ropa
XV
Helado de fresa
dos bolas espeluznantes en la copa
alegoría metáfora de la desesperación
La cucharilla ataca las esferas
destruye los bastiones de su cremosidad
y el botín resbala por el esófago
apenas cabe lacerando
junto al cuerpo celeste de la frustración
Helado de fresa
dos bolas espeluznantes en la copa
saboreo su existencia fría
siento ausencia en la garganta
como cuando me acuerdo de ti
XVI
Fuiste buena para mí
tibia brisa
cuando tenia las manos entumecidas
de tanto cavar mi propio precipicio
Girasol que floreces
en medio de una alfombra de granizo
bajo la lluvia te echaré de menos
Ahora brisa girasol
te dejo marchar de mi recuerdo
yo enrumbaré en dirección contraria
en busca de la poesía
sublime dolorosa exquisita triste
flor sanguínea de la naturaleza

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