La bestia porcina ha tocado tu mano
con su hocico sucio de fango
le ha quitado la timidez a tus falanges
Sientes que ha corrompido tu alma
a través de tus poros con ese barro fétido
El agua de los océanos
no lavaría esa mancha que te hiere
pero lo intentas desesperada
Ya no eres ni niña ni mujer ni nada
solo esa mancha
Una certeza te taladra la mente
ese cerdo sarnoso
está en tus ojos en tu piel en tus labios
Prefieres el vacío que a esa mancha
te arrojas para callarla
al caer sonríes como un ángel
jueves, 1 de marzo de 2007
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