Hay un péndulo rebelde
en tu sonrisa lunar
que se devora al tiempo
hay un par de agujas sediciosas
en tu mirada crepuscular
que le sirven de cubiertos
hay doce cifras oscuras
en tu cabello nocturno
que son testigos absurdos
hay una caja de madera
en tu voz azulada
que es mi única compañera
y todo forma parte del reloj
que marca mis horas.
jueves, 24 de abril de 2008
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