Tu presencia me embriaga
me dueles y me haces melodía
en un mismo instante
Mi piel se hace mar
de marea inconfesable
y tú presides mis días internos
como un pequeño sol
Luego
en la melancólica resaca
de la bestial borrachera
deshidratado y confuso
me pregunto con aire de poeta
hasta cuando este juego
que no me canso de perder
martes, 18 de septiembre de 2007
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